Batalla de Oliveiros con Fierabrás (O Brazo feroz)
Lugar: Campo das Dunas

Olveira - Betal - Sirves- RIBEIRA, 777, ano máis, ano menos

 

Con febre españoleira e vocación bieiteira , aínda poden escoitar, as ovacións que soltaban, árabes e cristiáns, nesta descrita batalla, onde o Conde Oliveiros a gañou por goleada, contra o infiel Fierabrás, que cun brebaxe sandaba enfermidades e dores,
feridas e coteladas, xarope que hoxe sería, a ruína boticaria.

Se comenzó la batalla
con tanto valor y esfuerzo
que andaban los doce Pares
derribando Caballeros,
acuchillando turbantes,
cotas, y mallas de acero.
Pero viendo el Almirante
la perdida de su Reino,
mandó retirar su gente,
y con muy poco recelo
a su hijo Fierabrás
lo ha llamado asi diciendo:
Bien sabes, hijo querido,
que estos doce Caballeros,

que ha traido Carlo Magno,
son hombres de tanto arresto,
y me han muerto cien mil hombres, entre ellos mis Caballeros,
y por el Dios Apolín
que les hago juramento,
que he de tomar la demanda,
y me he de vengar de ellos.
Fierabrás dixo: Señor,

eso queda de mi empeño,
dadme licencia iré alcampo,
a donde tiene el Real puesto,
y los llamaré a campaña,
por ver si puede mi esfuerzo,
uno a uno, ó dos a dos
darle fin a todos ellos.

…agigantado en su cuerpo,
y con quince pies de largo,
era una torre de huesos.

Fierabrás alpetrechado, sae da cabalo o campo berrando con ton desafiante, insolente e ameazante, ó estilo dos <<Petriz, descendentes da nobreza indíxena galega, que levan nos cromosomas a milenaria herdanza de ríos de sangue, xenocidios, brutalidade, arrogancia e vaidade>>. Vamos. Que todo é deles, e a democracia é un entretemento para contentar as masas, facéndolles crer que teñen algúns dereitos.

Se aparejó Fierabrás,
y trajo consigo luego
diez mil hombres a peón,
dexandoles encubiertos;
con esto se entró en el Real,
en altas voces diciendo:
A donde estás Carlo Magno,
que hoy un solo Caballero
viene a pedirte campaña,
enviame aquí a Oliveiros,
o al valeroso Roldan,
que yo hasta seis espero,
y les mantendré batalla,
hasta que te de fin de ellos.
Viendo que nadie salia,
determinado y soberbio
se tendió al pie de un arbol,
y se desarmo al momento,
y tendido como estaba
decia con gritos fieros:

 

Autografo de Carlomagno. El emperador solo dibujaba el cuadrado central, completando el resto sus secretarios
Pero Carlo Magno oyó
del barbaro aquestos ecos,
a Ricarte Normandia,
la preguntó asi diciendo:

Quies aquese pagano,
que desatinado, y ciego
nos está desafiando
a cantos hay en el Reino?
Ricarte dixo: Señor,
ese noble Caballero,
es hijo del Almirante,
y agigantado en su cuerpo,
aquel que se metió en Roma
con notable atrevimiento
robó las Santas Reliquas,
por quien tanto padecemos.
Mandó llamar a Roldan,
estas palabras diciendo:

Si Fierabrás era un animal, o Carlomagno tampouco lle negaba pares, pois según sabemos, polo arcebispo de Reims, medía oito pes de alto; pero dos del, a cabeza palmo e medio, e como ascuas de león, describía os ollos, que cando se encabuxaba, ós cabalos espantaba.

Sobrino del alma mia
a ti te toca el empeño,
el salir a la demanda
con ese bárbaro fiero,
y Roldan dixo: Señor,
ni yo, ni mis compañeros
no hemos de salir ninguno,
por que bien sabeis por cierto
cuando la escena pasada
de aquellos recios encuentros,
nos dixistes en la mesa:
los ancianos Caballeros
hoy han ganado la fama,
y a esos le toca primero
el salir a la demanda;

Como vedes, o Roldán, cuestionou con Carolus a súa vez na saída, encarraxouse o monarca e lanzoulle unha manopla, que lla esparrou na cara e sangraba pola boca. Endemoniado Roldán, botou man á espada, pero nun tris razoou, e depuxo a enganchada. —¡E coidado coa espada de Roldan! Que según Turpín contaba, Durandarte se chamaba, e no puño remataba, coa punta de unha lanza, que ferira a Xesús, cando da cruz colgaba.

Mas el Grande Carlo Magno
se empezó a armar al momento
para ir a la batalla;
pero el buen Conde Oliveros,
que se hallaba mal herido
y ya estaba casi bueno,
cuando supo la cuestión,
llamó a Guarin su escudero,
diciendo que le armase,
haz lo que te mando presto,

Apoiado nun bastón, dunha rama de sobreira, parecía o crego coxo da touta de Oliveira

y asi que se vido armado,
saltó de la cama al suelo,
estirando los brazos,
y manejando los miembros,
por ver si firmes estaban,
y para mas pruebas de ello
saltó dentro de la sala
un salto que le midieron
veinticinco pies de alto;
pero al caer al suelo
se la abrieron las heridas,
y la purpura vertiendo
mandó traer al caballo,
y asi que lo vió compuesto,
sin poner mano en la silla,
de un brinco montó ligero,
fue donde esta Carlo Magno,
estas palabras diciendo:

Muy poderoso Señor,
hoy llega este Caballero
pidiendote por merced,
le otorgueis su pedimento,
y Carlo Magno responde:
pide que te lo concedo,
le respondió: Gran Señor,
hoy vuestra licencia espero
para ir a la campaña:
eso no te lo concedo
por que si bueno estubieras
no tuviera nigun duelo.
Ganalón que está presente,
con sus dañados intentos
le replicó: gran Señor,
no es de nobles Caballeros,
el revocar las palabras,
sino mantenerse en ello,
y Carlo Magno responde
con el rostro algo severo:
tu tienes malas entrañas,
pero al fin saldrá Oliveros,
y mira que si fenece,
dareis satisfación de ello;
le concedió la licencia,
y le despidió ligero,

Aí vai o probe Oliveiros, diplomaticamente despachado,

con febres que ó tolean e o corpo suturado, a espada sen afiar, e o casco esnicado, o escudo abolado e o galdrapo rachado, pa enfrontarse o mastodonte, ladrón de obxectos sagrados

se salió al campo gustoso,
y dando en el un paseo,
llego donde el turco estaba,
estas palabras diciendo:
Pagano empieza a armar,
mira que yo solo vengo
a mantener en batalla
todo cuanto estas diciendo,
y que no han de ser tus obras,
conforme tienes los fieros,
que con la ayuda de Dios
dentro de muy poco tiempo
te he de llevar maniatado
a mi Señor, y mi dueño.

El levantó la cabeza
y vió un hombre tan pequeño
y tan sin pelo de barba,
que traia tanto eresto.
Ve y dile a tu Carlo Magno,
que tengo por menosprecio
de emplear en ti mis armas
que eres muy niño, pequeño.
Oliveiros ofendido,
le respondió, asi diciendo:
si en levantarte te tardas,
como villano te hiero,
y amenazó con la lanza,
y Fierabras a este tiempo,
se puso en pie vigilante,
estas palabras diciendo:

Si he de pelear contigo,
dime tu nombre primero,
tu calidad y nobleza,
Que si no eres Caballero,
aunque te venza en batalla,
poco galardón espero.
Le replicó luego al punto;
dime tu estado primero;
yo te lo diré al instante:
Sabrás que es mi nombre mesmo
Fierabrás de Alexandria,
al que a nadie tubo miedo.
Pues yo me llamo Guarín,
y soy nuevo Caballero,
la primera vez armado,
y solo por eso vengo
a ganar honor, y fama
con la victoria que espero.

¡A gañar honor e fama?

Fierabrás le dice amigo
Engañado estás en eso,
porque si yo no tuviera
piedad de ti, ha mucho tiempo,
que te hubiera dado muerte
como a inocente Cordero.
Ve, y dile a tu Carlo Magno
que me envie aquí a Oliveros,
y al valeroso Roldan,
que deseo el conocerlos:
Oliveros dice, amigo
juzgo que me teneis miedo,
sugun la prosa que gastas,
y dexas pasar el tiempo,
yo de ninguna manera
no me voy de aqueste puesto,
si no te vuelves Cristiano,
ó te llevo prisionero.

Gloria Fuentes recomendaba, como boa escritora, <<no te apartes del guión, por que así lo empeoras, y si vas derecho al grano, si es bueno lo mejoras>>.

Comprenderán que a demora non ven pola prosa murgueira, como diría o bardo Teira, si non polo infiel moulón, parlanchín, execrador e ladrón.

Guarin tu eres porfiado,
y pues no tienes remedio,
apercibete a las armas,
siempre me hallarás dispuesto,

Contaba a siña Ramona, que o lagoeiro se lle quedara cun libro que seu pai trouxera de Arxentina, onde na portada aparecía Oliveiros de acabalo no campo de Olveira pisando “mouriños” a esgalla, e ó fondo, as marfileñas ondas de area.

Quizais esta burda recuperación do romance, a faga en honor a resignación e consolo de todos aqueles que prestaron un libro, e nunca lles volveu a casa.

Esta ancián señora, tamén se recordaba, que cando era nena e polo Carregal andaba, unhas grandes vigas veu, polas que ela pasaba, todas pintaban de azul i ela imaxinaba, que alí houbera un casal, quizais da era romana.

Se pusieron los escudos,
y se apretaron los yelmos,
tomo Fierabrás la lanza,
y está con ella blandiendo,
se retira uno de otro,
y a la seña que se hicieron,
se arrancaron los caballos,
y fue tan recio el encuentro,
y los dos tremendos golpes,-
que uno al otro se dieron,
que se quebraron las lanzas
de ambos dos caballeros…
Sobre el arzón de la silla,
ambos quedaron de pechos,
meten mano a las espadas
y como lobos sangrientos,
se envisten unos a otros,
dándose golpes muy recios;
mas de dos horas y media
duró el combate primero.

Cansados de pelear,
mal heridos, y sangrientos,
Fierabrás le pidió treguas,
estas palabras diciendo:
paremos a descansar,
porque ningun Caballero
tanto me duró delante,
ni ha fatigado mi esfurzo
ninguno en aqueste mundo
sino es tu, mas yo no entiendo
que seas el que me dices,
sino es uno del infierno;
aquí por cierta verdad
debaxo de juramento,

por aquel Dios que veneras,
y aquella que está en el Cielo,
que me digais la verdad;
y le respondió Oliveros:
Pagano quien te enseñó
con seguridad y acierto
a conjurar los Cristianos,
que no se nieguen a ello?
Sabrás por cierta verdad,
que soy el Conde Oliveros:
Fierabrás le dice, amigo
me alegro de conoceros,
y perdona los desayres,
que te hice de primero.
Dexemos en este estado
este Romance primero,
que en la otra segunda parte
diré de los Caballeros.

Era lamar de tarde, e dende a gradaría, so se berraba por señas por que voz xa non había.

Si con la primera parte,
dixe, que los Caballeros
se quedaron en el campo,
mal heridos y sangrientos,
y puestos a descansar,
Fierabrás dixo a Oliveros:
Has de saber, noble Conde
que he estimado el conoceros,
y ahora si tu quisieras,
que hicieramos un propuesto
de que olvidaras tu Ley,
te vinieras a mi Reyno,
y te casaras con mi hermana,
la mejor dama del pueblo;

Floripes bella Princesa,
que mi Padre de sus Reynos,
te alargará algunas tierras,
tambien yo hiciera lo mesmo,
y que luego los dos juntos
vinieramos a este Imperio
a dar guerra a Carlo Magno,
haciendo siempre el concepto
que todo cuanto se gane
será para vos, y luego
te coronaran por Rey,
de todito aqueste Reyno.

Polo que estamos ollando, nesta feroz loita armada, parece que colle tinxes de unha paz negociada.
Semellan aos chungos amaños, neste reino acostumados, onde se acordan contratas, invasións, aliñacións de Costas e urbanizacións.

Oliveros dixo: amigo,
no me platiques en eso,
como quieres que yo olvide
a un Señor tan sabio, y bueno
que con su grande poder
crió la tierra, y el Cielo,
aves, plantas, animales,
y todo cuanto hay terreno,
por adorar a los tuyos,
que son falsos y embusteros,
hechos de manos de hombres;
mejor será, y mas cierto

que tu te vuelvas Cristiano
y serás mi compañero
para defender la Fé
de Cristo Redentor nuestro.
Fierabrás dixo: eso no,

Hai un relato antigo que di, que neste entorno dunar, un temporal deixou os restos de unha casa ó descuberto con unha muller —tal vez momificada— portando unha tixola na man >> . Analizado este suposto suceso, suscitouse a teoría da probabilidade de que, o que figuraba unha casa, fora unha
anta megalítica sen profanar, co enxoval intacto.

Seguiremos insistindo nos vestixios sospeitosos, que dende a Eira Vella van ata o Outeiro Roxo.

O sol que xa estaba canso de tan cruenta batalla, ía meterse no mar para refrescarse a cara, nesto Roldán se despega, nunha marcha galopada, para subirse a unha pedra a invocar unha pregaria, onde lle pedía a Deus, unha hora máis de sol, pa rematala batalla, a que puxo a Corrubedo no horario de Canarias.

Aínda agora poden ver, cun pouco de fe cristián, as pegadas da montura, do cabaleiro Roldan, que ó gabear os penedos, deixou labrada a sinal, dos metálicos pezuños daquel robusto animal, forxadas coa mesma alquimia, que a súa espada Durandal.

...y se fue luego al momento,
donde estaban los barriles,
y tomando un sorbo de ellos,
al instante se halló sano,
y esto que vió Oliveros,
a la Purisima Virgen
esta suplica le ha hecho:
Sacra y Celestial Princesa,
Maria Madre del Verbo
a vuestras divinas plantas
hoy humildemente llego,
pidiendote, Madre mia,
me deis luz, favor, y acierto
para poder conquistar
este Pagano soberbio.
Fierabrás le dixo: amigo,
que horación es la que has hecho?
con ella te has de sanar?
Oy por merced te prometo,
que vengais a mis barriles
y tomeis un sorbo de ellos,
y al instante estarás sano,
y le respondió diciendo:
no quiero yo nada tuyo,
si no lo gano primero.

Supoño que aqueles barriles contiñan unha sustancia miragrosa, como podía ser un licor de caramiñas, unxido co viño consagrado na Santa Cea, que o profano descubriu, cando dou co Sancto Graal. ¡E non miremos máis!

Ficha do moulón:

Fierabrás de Alexandría,
el que a nadie tubo miedo:
A penas tubo veinte años,
cuando obstinado, y soberbio
con su ejercito salió,
y vino a el Romano Imperio,
poniéndole sitio a Roma,
con muy dañados intentos:
Al fin venció la batalla,
haciendo muchos excesos,
y al apostólico dio
muerte, y a otros caballeros,
saqueando las Iglesias,
y derrotando los Templos,
halló las Santas Reliquias,
donde fue el Señor embuelto,
y a sus tierras las llevó,
y en aqueste mismo tiempo
en esa Corte de Francia
habia criado el Cielo
un Carlo Magno que fue
azote de los protervos.

¿Vedes como levou as “Santas Reliquias”?

¿Fierabrás o asesiño do Apostólico? ¡Alabado sexa Deus! Este anacronismo coido que merece tratalo en “Cuarto Milenio”, pois non vaia a ser o demo, que ó novo emperador, en vez de estar entretido co as armas de mutilar, i en exploralo espacio; lle dea por contactar cos poltergeits. Imaxinade que ó través dun médium, se pon en contacto co Apóstolo.

Mellor non inspirar ideas.

Volvieron a la batalla
como dos Leones fieros;
pero Guarin su criado,
que todo lo estaba viendo,
fue y le dixo a Carlo Magno,
ruegue a Dios por Oliveros,
que estaba en grande peligro.
Con grande fervor y zelo
Ante un divino Señor
dixo de rodillas puesto:
Dulce Jesus de mi vida,
humilde y manso Cordero
consuelo del afligido,
mirad por mi Caballero,
y estando en estas fatigas
oyó una voz, que del Cielo
le decia: Carlo Magno,
no tengais temor, ni miedo,
porque ello aunque sea tarde,
será tuyo el vencimiento.

Dudamos si Alá, tamén contactaría, cos seus soldados pagáns, coa mesma tecnoloxía, pois nós creemos que non, aínda se ve hoxendía, estamos moi avanzados, vexan a telefonía, que unha vez privatizada, foi destacando na bolsa lider na avanzadilla.

Volbamos ahora al campo,
donde están los caballeros,
con las armas destrozadas,
desbaratados los yelmos,

las viseras quebrantadas,
los escudos por el suelo,
pero en aquesta ocasión
el esforzado Oliveros
le dió a Fierabrás un golpe
sobre el costado izquierdo,
que gran parte de las armas
les hizo venir al suelo,
que desde el hombro a la hijada
todo quedó descobierto,
y rebatiendo la espada,
cortó la cadena luego,
donde estaban los barriles,
y ambos vinieron al suelo;
pero al golpe que pegaron,
se expantó el Caballo huyendo
por el campo, sin que pueda
el ginete detenerlo.

Oliveros questo vido,
recojió pronto y ligero
entrambos a dos barriles,
y tomando un sorbo de ellos

Clo, Clo, Clo...

se hallo sano de sus llagas,
y con mas valor y esfuerzo,
en un rio caudaloso,
que estaba inmediato a ellos,
fue y arrojó los barriles,
y ambos a dos se undieron.

¡Hurra! ¡Hurra! !Ra, ra ra. Oliveiros, Oliveiros y na-die-más! Berran vermellos os boticarios o ler tales fazañas.

Fierabrás cuando lo vido,
lleno de rabia y veneno
le dice, muy noble Conde,
mala acción es la que has hecho,
que presto te han de hacer falta,

y alzando el brazo soberbio
le hurtó vigilante el cuerpo,
dio en el arzon de la silla,
y rebatiendo el pescuezo
del Caballo, le dio muerte,
con que quedó a pie Oliveros,
diciendo mira Pagano,
no es de nobles Caballeros,
darle muerte a los Caballos,
estando en campaña puestos.
Le respondió vigilante,
yo de eso culpa no tengo,
pero yo te daré el mio,
aun que es verdad que lo siento.
No quiero yo tu Caballo
sino es que te apees luego,
y el que venza la batalla,
ese quedará por dueño:
se desmontó Fierabás,
y ambos a dos en el suelo,
arman tan cruel batalla,
que parecia un incendio,
de las chispas de las armas
querian llegar al Cielo;
pero a los primeros lances
el valeroso Oliveros
vá a tirarle un grande golpe
a Fierabrás con esfuerzo,
mas él asi que lo vido,
le hurto vigilante el cuerpo,
y sin poder detenerse
dió con la espada en el suelo,
y se le fue de la mano,
y asi que lo vió indefenso,
le dice muy noble Conde,
contemplate prisionero,
o te quitaré la vida,
y le respondió ligero,
obra como tu quisieres,
que si no me llevas muerto,
no es posible el entregarme;
y alzando el brazo soberbio,
para ir a descargarle,
cuando en este mismo tiempo
con un pedazo de escudo,
que en la mano traia puesto,
se lo tiró con tal fuerza,
pero hizo el tiro cierto,
que le quebro la visera,
y sobre el ojo izquierdo
le metió toda la punta,
y pegó un grito tan fiero,
que el Caballo se asombró,
y a la parte de Oliveros
vino y dio dos o tres bueltas,
y a el se arrojo ligero,
y recobrando una espada,
se rodeó, asi diciendo:
Pagano ya tengo espada,
Ahora aquí nos veremos.
Fierabrás le dice, amigo
mucho en el alma lo siento,
ven y tomarás la tuya,
y dame la mia en premio,
primero quiero templarla,
por ver si es fuerte el azero,
y si no es como la mia
luego despues cambiaremos,

¡Nin por asomos! Como diría algún. A espada de Oliveiros que Durandaina chamaba, sairá da mesma fragua coa técnica alemana, igualiño á de Roldán que por moito que mallara nunca mácula saíra na súa folla prateada.

se envisten el uno a el otro,
pero a los lances primeros
le dio a Fierabraás un golpe
que le cortó todo el yelmo,
y parte de la cabeza,
y andaba como sin tiento,
le aseguró una estocada
por el costado izquierdo,
cayó el barbaro en la tierra,
estas palabras diciendo:

O valeroso Cristiano
que sin segundo es tu esfuerzo,
no me acabes de matar,
que desde ahora confieso,
que es tu Dios muy poderoso,
piadoso, infinito, y bueno,
llevame presto cristiano,
donde están tus compañeros,
y dame el Santo Bautismo,
que por instantes deseo;

Xa vedes de que maneira, nunca seu pai pensaría, que o moulón do seu fillo, cometera apostasía.

Quizais fora consecuencia, da soberana malleira, que lle deixou a cachola, igual que unha tarteira.

apenas aquesto oyó,
a el se arrojó diciendo:
Levantate noble amigo
que ahora curarte quiero
las dos mortales heridas,
que Dios te dará el remedio,

y Fierabrás le responde,
no dilates mucho el tiempo,
por que tengo diez mil hombres,
en el monte encubiertos;
lo atravesó en el Caballo,
y montó a las ancas luego,
y a pocos pasos que anduvo,
reparó y vio que salieron
los que estaban en el monte,
y delante un Caballero
a librar a su Señor
viene mas veloz que un viento.
Oliveros dixo amigo,
mucho en el alma lo siento,
el no poderte llevar
donde estan mis compañeros,
que viene toda tu gente,
y nos corre grande riesgo,
por la breña se metió
y en un arbol muy espeso,
lo dexó bien abrigado,
entre quexas y lamentos,
y volviendose a el camino,
vió venir a el Caballero
bien a delante de todos
determinante y soberbio,
como no tenia lanza,
quiso aguardarlo en el suelo,
se desmontó de Caballo,
y llegó el Turco soberbio,
y a el tiempo de ir a tirarle,
pegó un bote tan ligero,
que se metió por debajo,
y lo agarro del pescuezo,
y quitandole la lanza,
tomó su escudo y el yelmo,
que es lo que falta le hacia,
y por despacharlo presto
con el pomo de la Espada,
le pegó un golpe tan recio
encima de la mollera
que le hizo saltar los sesos,

Descanso:

E preciso facer algunha aclaración ou se cadra, reflexión. Para determinar se o fin desta batalla, era evitar a expansión do islamismo ou simplemente quitarlle o rabaño os turcos pagáns, e pasar ó pastoreo os apostólicos cristiáns.

Habería que preguntarlles os da grada de Villadóns, se as condicións melloraron despois das confrontacións.

se armó muy ligeramente,
llegó la tropa a ese tiempo,
y entró por medio de todos
sin el temor de los riesgos,
a unos hiere y a otros mata,
a otros derriba en el suelo,
y como es tanta la gente,
me lo pillaron en medio,
dándole algunas heridas,
lo llevaron prisionero.


Comeza a traxedia:

¿Fallou o incenso? ¿As pingas do hisopo? ¿As pregarias?

Aquí algo pasou para que o celestial apoio loxístico —dicía Roldán—.nos
cortara o subministro?

Deus ou o Apóstolo. Que asuntos importantes os ocuparían pra deixalos ó garete.

Como din os do Vaticano.

“¿Onde andarían?” ¿Por que agora se desencadea esta estrondosa desfeita?

Fue la nueva a Carlo Magno,
el cual acudió ligero
con la gente que tenia,
a socorrer a Oliveros:
se armó tan cruel batalla,
que los once Caballeros,
andaban por aquel campo,
como lobos carniceros,
y de los diez mil que habia,
no quedaron ni ochocientos:
a este tiempo el Almirante,
volvió a enviar otro tercio;
pero viendo Don Roldan
que les ha entrado refuerzo,
mandó recoger su gente,
para unir los Caballeros.

Pero dos dez mil que había, nin oitocentos quedaron. E contando polos dedos, saen nove mil douscentos os mozos que alí quedaron; deixando, amores, familia e xogos, e anos non disfrutados.

Xa non falemos dos nosos, como din na actualidade, morreron pola mesma causa, víctimas da vaidade, dos considerados señores, “sangue da divindade”.

Na época en que se extraía a area na explanada das Dunas descubriuse un atracadoiro antigo onde os barcos que subían polo río coa marea chea, o usaron para cargar a tella que nos fornos de Olveira, próximos a este peirao se elaboraba.

Pero al tiempo de juntarse,
apresaron cuatro de ellos,
y se ponen en huida

con esta presa que hicieron.
a este tiempo Carlo Magno,
fue recojiendo sus muertos,
encontró con Fierabrás,
muy mal herido y sangriento,
llevaronlo a San Alberto
y dentro de poco tiempo,
con bebidas y reparos
en breve en si lo volvieron,
pidió que lo Cristianasen
con grande fervor y zelo,
dieron cuenta al Arzobispo,
y en la Iglesia de Postmarcos,
bautizan a Fierabrás,
donde sus padrinos fueron
el valeroso Roldan,
y el guarin de Oliveros:
pusieronlo luego en cura,
y asi que se vido bueno,
era azote de Turquia,
y castigo de proterbos,
porque en todas las batallas
llebaba por compañero
a el Caballero Roldan,
mostrando muy bien su esfuerzo.

Y ahora Juan José López
a los lectores discretos
en otra tercera parte
les dirá el fin que tubieron
los cinco pares de Francia,
que llebaron prisioneros.

Nota:

Pra rematar este conto —como prometeu o xograr—, busquei por todos recunchos e no puiden encontrar, quedando empantanado sen podelo acabar, pero pra que esto non suceda, mirarei por outro lado, por si o caso se dera de algún lector enganchado. Pois seria unha faena o deixalo aquí plantado, no final deste relato coitadiño e malpocado.

Tamén puido ocorrer,
que o xograr romanceiro,
nos deixara aquí plantados,
por no ferir a estima,
dos come-copes e alienados,
fanáticos patrioteiros
mercenarios do oligarca,
vasalos do señorío,
resinados coa miseria,
conformistas coa desgracia,
que aceptan con cega fe
e innegable convicción,
os explícitos recibos
de teléfonos, fenosas,
lixo e contribución.

Para describir el cuadro
de aquel Campo de Batalla,
tendría que ser un diestro,
con la tecla literaria,
y como este no es el caso,
yo me limito a guiar,
para que por su mano vean,
el espantoso final
de aquella carnicería,
sangre, dolor, gritería,
sin ambulancias, camillas
ya no digamos quirófanos,
escayola ni aspirinas.
Los mutilados sangrando,
los moribundos rezando,

y para que no sufrieran,
ya lo pidieran o no,
sus compañeros los iban,
a todos …,

Entre los fétidos bafos,
de las tripas humeando
arrastrando en parihuelas
los fueron amontonando
a todo el largo del campo
enterrando los principales
como mandaban sus normas
en túmulos individuales:

Celebraron las exequias
montando ambos altares,
con cantos rezos y lloros,
y fuegos por todos lados

cada uno con su rollo,
embaucaba a su tropa,
diciéndoles que las almas,
en la punta de las llamas
a Dios iban viento en popa,
para encontrarse en el cielo
con el Gran Divino unos,
y con Mahoma los otros.


Cando acabou a tregua, para estes menestreis, levantouse unha surada, que as areas levantaba, e así foi como o vento, se encargou de sepultar, os milleiros de almiñas, que alí a foron a parar, formando aquel albo tombo, chamado Monte Dunar.

Que vayan los armadanzas
a defender su tajada,
heráldicas y blasones,
pazos, yates y esmeraldas
glamoures de lencería
colgajos y lentejuelas
de fina pedrería.
Que marchen ellos delante
los que provoquen las guerras
que organicen su mesnada
con sus mujeres y suegras
y dejen de engañarnos con
la tropa mercenaria
que al fin y al cabo compuesta
por gente necesitada
igual que en tiempos de levas
que la cogían forzada
que dejen a los chavales
vivir la vida hasta viejos
sin que sus mentes sufran, los traumas de la barbarie.

Retomemos ahora el texto,
para intentar acabar,
esta pesadilla arcana
que me vai a tolear.

Se retiran los ejércitos
de espaldas al temporal
y mirando hacia atrás
desde lo alto exclaman:


¡Xa non quero nin ver tal!

Y así fue como quedó, en la namemoria popular, el nombre que hoy conocemos, como entidadad de Bretal.

Dende o monte da Cidá
Rodán moi contrariado
non ten para si sosego
pensando nos secuestrados.

Xa perderon a esperanza
de podelos liberar
e aínda por encima,
os teñen que abandonar.

Xa pouco queda que soportar.

Y mirando a su espada
estas historias le hablaba:
Nunca ha sobrevivido,
quien por ti resultó herido.
Mucho me dolería,
si cayeras en las manos
de cualquiera golfería.
¡Oh! espada felicísima
de rápida estocada,
que nunca ha tenido igual
ni lo tendrá mañana
y para que esto no ocurra
te voy a reventar
contra estos Cornos do Boi,
para que nunca jamás
nadie te vuelva a usar.

Pronunciando aqueles salmos, levantou aquela espada que descargou contra a rocha que en Ribeira chaman Rana, pedra que aínda alí se atopa, pedra que aínda alí está, agarrada nunha curva que sube á Cidá.

E para asombro de todos, o podedes comprobar, como quedou a dita pedra, que lle falta a mita, sen que á Durandaina espada, nin o brillo lle saltara.

Viendo que no podía,
deshacerse del acero
hecho mano al olifante
y le pegó tal soplada
que reventó en dos trozos
para que nadie llamara
a ninguna juventud
jamás a una batalla.

 

No é a tal Ave Tora, a que brúa no Carregal, senón o soar do olifante, do cabaleiro Roldán, que de vez en cando ouvea, como a lapada do can.

Roldán rompeu a pedra, que lle vamos a facer; Pois foi un accidente que o fixo sen querer, pero gracias ó enxeño deste grandes gobernantes, déronlle un maquillaxe, de cara os visitantes, chegando a ser o orgullo da nobre cidadanía, desta nobre e leal, parroquia de Santa Uxía, que cando gabean a pedra, por aquela escalinata, portento de enxeñería, exclaman coa boca aberta:
¿Quen diaños a faría!

<<Por ollos ten dous luceiros, por dentes perlas dos mares, por greñas raios solares, por risa un amañecer>>

Así describiu Curros a Virxe do Cristal; Eu non me atrevo a facer un poema —porque que me sairía unha murga— desta estética obra onde o deseño e materiais, se funden nun amónico conxunto, onde o volume, composición, e textura forman un merengue que xa ó quixera a siña Lela para selar a porta do forno.

Arrastrando sus heridos
en medio del temporal
se dirigen a los altos
que llaman del Marmoixal
para coger el vial
que desde Mámoa Longa
lleva a la catedral.
Aquí también el monarca
que según de el se contaba
sin esfuerzo enderezaba
hasta cuatro herraduras
que dejaba estiradas;
Y de un gran arrebato
desenvainado su espada
que Joyosa se llamaba
se lió con una piedra y
en un pronto que le dio,
de cuatro espadazos,
miren como la dejó.

Aí van os escachapedras profanando os conliños, que a natureza labrou con esas formas suaves, que amenizan os camiños i adornan os lugares .

Estes sólidos eiteiros dende os remotos tempos, sempre foron estimados como grandes monumentos, con supostas propiedades que os primixenios usaban como hoxe os altares pra comunicar cos deuses e implorar facilidades, para pagar a hipoteca e chegar a fin de mes, sen que lle corten a luz nin lle entre depresión, esquizofrenia ou estrés.

Al cruzar por territorios,
Presamarcos y Caporos,
se sintieron confortados,
por las buenas atenciones,
que aquí les han dispensado,
como buenos anfitriones;
y siguieron el camino,
a la sacra Compostela,
donde la “gay class” esperaba
con toda esplendeduría,
que la tropa extenuada,
nunca lo imaginaría.
porque aún trágica la batalla
tuvo saldo a su favor,
por la merma provocada
en el ejercito invasor.

Ya está por las cercanías
el batallón vencedor
que va a ser recibido
con el mayor esplendor
que se merece un rey
de esta iglesia defensor.

Flores, mantos y guirnaldas
alfombras y arquerías
recubiertas con verdenllos
y demás filaterías,
estandartes y pendones,
insignias y gallardetes,
colchas y mantelerías,
barracas y tenderetes.

Entremos en las murallas
a modo de reporteros
para dar fieles noticias
del caché que había dentro.

El clero canoniguero de la
canoniguería que eran ochenta y dos vean lo que ellos lucían:
Con distinguido ornato
su atuendo se componía,
de largas capas de seda
que de sus cuerpos pendían
con franjas de oro bordadas
y a su vez salpicadas
con preciosa pedrería
todas ellas incrustadas
todas ellas abroqueladas
manípulos y estolas
con brillantes refulgrantes
áureos broches ceñidores
y cintitas de colores.
Con blanca mitra cubierto
y báculo pontifical
esperaba el arzobispo
con regia pose marcial.
De su mano enguantada
un resplandor escapaba
y era el sol que delataba
la piedra que en el anillo
se encontraba incrustada.

Por moito que lles pareza, que a recepción foi é excesiva, estivo moi ben pensada, esta pomposa benvida, como quen chega o ceo, despois de unha perra vida.

Pois estaríache boa, que cando un chegue arriba, atope a todos de buzos, como nunha factoría.

Xa acaba.

O certo é, que as xemas, dende escuros tempos, os humanos viron nelas certas propiedades misteriosas e divinas, onde os que as posuían —miren que cousa mais rara — , disque tiñan mais sorte e saudiña, e tamén os protexían contra os malos espíritos, propiciaban amores, agradándolles tamén a virxes, santos e anxos. De aí tanta visutería nos mantos e coroas na católica imaxinería.

Agora sobrecargan estes mantos con billetes europeos, que tanto adornan os hábitos nas procesións de nazarenos, santas do Corpiño, de Amil ou Rocío. Procesións que delatan o flagrante fracaso da menciña facultativa, ás que acoden cantos desauciados rebotan dos hospitais, aínda que tamén, en honor a verdade, non todo é así:

Todos saben que á hora de dar unha mala noticia, non e doado desempeñar tal acometido; Por elo, talvez eu, tamén estea dilatando esta revelación, para evitalo trance, que Juan José López antes, pusilanimemente aludiu.

Votémoslle valor:

Sentados en largas mesas
con trajes desinfectados
saturados y vendados,
se acomodan los chavales
limpios y aseados,
pues son hambrientos soldados que bajo aquellas carpas,
claustros y soportales
no hay vianda que escape
a sus famélicas miradas.
Pulpo y churrasquería
asados y cacería
vinos, sidras y licores
y demás repostería
al son de cantos y liras
zanfoñas de cantautores
panderos y flautería
se desconectan las penas
se olvidan los de Bretal
y brota la algarabía.

Que vivan los anfitriones
Santiago y los obispos

y cristianas guarniciones
que desinfectan las tierras
de los infieles ladrones, para que los santos señores
no sufran las agresiones
y felices aprovechen
los fueros de labradores.

Los pábilos de los velones,
empezaron a iluminar,
desde el claustro a la girola
desde el pórtico al altar,
cuando por la Fajera
alguien se aprecia llegar,
con halos mortecinos
en fúnebre caminar,
los perros que saben mucho,
se les sienten aullar,
y cuantos esto preciben,
empiezan a silenciar,
preparando sus defensas,
para poder encajar,
la carga que en parihuelas,
hasta allí se hizo llegar.

Dicen que en el suelo
atado lo encontraron
con los brazos y los pies
firmemente amarrados
y arrancada la piel
con algo muy afilado.

Por eso Juan José López
evadió dar la noticia
de este dramático fin
que el Conde Oliveiros tuvo,
como valiente Guarín.

Cuando el rumor llegó
a los campos de Bretal,
se unieron todos los ríos,
llorando en el Carregal,
y en el lugar de Olveira,
aún se suele recordar,
la batalla mas estupenda,
que la historia quiso dar,
el célebre enfrentamiento,
que el valiente Oliveiros tuvo,
con el gigante Fierabrás.

Acabou. Menos mal.

Romance: Juan José López.

Interferencias:
Domingo Regueira.

Volver a Petroglifos cruciformes
Dende a lomba que separa Olveira de Corrubedo, dirixía Carlomagno a loita co sarraceno, cun exercito miúdo, responsos e padrenuestros, caían mouros a ducias, a centos e a milleiros. Cos Doce Pares de Francia, como lobos carniceiros, voaban testas e turbantes a cada golpe certeiro.

Sobre esta mítica lomba tamén poden contemplar, a teofánica marca, que Carolus mandou gravar, co motivo da batalla en este campo dunar, pa derrotar ó inimigo que facía tanto mal; roubando e matando, secuestrando e torturando, nunca se veu nada igual.

Comeza o romance case fiel. Case...

Suenen Caxas y Clarines,
y sonoros instrumentos
en acordes consonancias
por los espacios del tiempo,
para dar claras noticias
del caso mas estupendo,
la mas reñida batalla,
y los mas recios encuentros,
que hubo entre espada, y lanza,
mano a mano y cuerpo a cuerpo.

Carlo Magno ya has perdido
tu fama, y honor a un tiempo,
que anteriormente has ganado,
pues que a un solo Caballero,
que está pidiendo campaña
no le dais el cumplimiento.

A todo esto, os naturais, aborixes, prosapia dos oestrimnios, dende o alto dos Cons de Vidallóns, amosando as piorrentas mos, fungaban enardecidos a ver si de un raio de unha vez, alguén saía.

Vidallóns e un eiteiro, moi preto desta lagoa, que os romanos puxeron, para refreo das ondas. Sarmiento cando pasou no mil sete corenta e cinco, debuxou unha estela con texto en latín escrito, atopada por un home neste mesmo xusto sitio; tamén fala de unha ola con restos de cinzas dentro, concluíndo que sería o enxoiar do enterramento.

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